lunes, 14 de mayo de 2018
5 puntos para una buena elección de portada
La portada de un libro es un elemento fundamental para atraer a los lectores. Una portada llamativa, colorida, simple, con imagen, sin imagen... todas transmiten sensaciones y requieren un análisis previo en base al mensaje que se desea emitir y la reacción que se intenta conseguir con él.
Dentro de las distintas formas de llegar al lector, podríamos considerar tres principales a parte de la promoción y publicidad que son: las recomendaciones de amigos conocidos o medios fiables, la sinopsis y la portada. Dado que las recomendaciones surgen de manera espontánea y no son controlables por nosotros, debemos poner especial cuidado en la sinopsis y la portada (no olvidemos que la primera impresión siempre es importante).
Antes de empezar a tomar decisiones hay que distinguir dos aspectos básicos:
- Aspectos creativos: tipografías, colores, utilización de imagen/dibujo/letras...
- Aspectos técnicos: existen múltiples programas para maquetación (incluso ayuda de Amazon en la autoedición) y bases de imágenes con derechos de uso.
A parte de esos aspectos objetivos, para la elección final de la portada yo os aconsejo previamente hacer al menos tres diseños diferentes, siempre teniendo en cuenta los 5 puntos principales:
1- Llamar la atención Es la primera imagen que el lector percibe y su función es que se anime a cogerlo, leer la sinopsis y comprarlo. Como en cualquier venta, conseguir captar el interés del comprador es fundamental.
En este punto la elección de la imagen o dibujo adquiere gran importancia. No se debe elegir una imagen sólo por la estética (por ejemplo un perrito), sino que debe estar relacionada con la trama. Yo prefiero una relación abstracta, no muy concreta o directa, es decir, que la portada sugiera pero no especifique. No obstante, parece estar de moda ser bastante explícito sobretodo en novelas eróticas o de terror, hecho que le quita parte del misterio al desarrollo de la trama.
También adquiere gran importancia la elección de colores, para lo cual os recomiendo investigar a cerca de la incidencia psicológica de los colores en las emociones. Un tema muy interesante que os ayudará a elegir la mejor opción.
2- No ser "casi copia" de otras Está muy relacionado con el punto anterior ya que si nuestra portada es muy parecida a otras no llamará tanto la atención. Sé que es difícil, pero ser original no es una opción sino una obligación para diferenciarse de la competencia, es decir, del resto de novelas, y destacar sobre los demás. Ese punto de creatividad es necesario y en algunos casos podríamos valorar la necesidad de contactar a un profesional. He visto novelas cuyas portadas realmente han captado mi atención desde el primer vistazo, por su originalidad mientras que otras ya ni siquiera se ven por ser demasiado parecidas al resto. Ser original y sorprender, con el objetivo de dejar huella, es una máxima dentro de la publicidad que se debe aplicar al diseño de portadas. Esto no quita que en novelas de un mismo autor se mantengan aspectos como tipografía o colocación de autor y título, para dar unidad a toda su obra.
3- Transmitir un mensaje de forma sencilla Aún llamando la atención, la portada debe ser concisa para que el potencial lector entienda el mensaje con un sólo vistazo, algo simple y limpio que no distraiga del mensaje principal, pero sin llegar a resultar demasiado simple que se vea vacía y corramos el riesgo de pasar desapercibidos.
En este punto cabe aclarar que esta es la última tendencia (y la que yo prefiero) pero el diseño de la portada ha cambiado sustancialmente a lo largo de los años y probablemente cambiará en un futuro, por lo que el escritor debe analizar el mercado editorial para detectar estas tendencias y no diseñar una portada que pueda considerarse anticuada.
4- Estar relacionada con la historia pero sin desvelar puntos importantes Además ese mensaje que se transmite con la portada no debe dar lugar a confusión, es decir, la portada debe relacionarse con la historia y mostrar el mensaje apropiado para atraer al público interesado en esa historia. Si a una novela de terror le incluimos una imagen de un cachorro entre almohadones, el lector puede tener una idea confusa de la trama de la novela. De hecho, probablemente la portada atraerá a lectores que no están interesados en el género de terror y que cuando lean la sinopsis se sentirán engañados. Por otro lado, tampoco es bueno que la portada desvele demasiado de la trama. Cómo decía en el punto 1, no se trata de diseñar una portada explícita, para que el lector sepa exactamente lo que va a leer, sino de sugerir e incitar a la lectura.
5- Incluir el título y el autor, fáciles de leer En muchas ocasiones he encontrado novelas en las que el título y el autor no son legibles con facilidad ya sea por el tamaño, la tipografía o el color. Desde mi punto de vista, se trata de un error imperdonable ya que es la identificación básica del libro. Es más, en muchas ocasiones los lectores buscan libros de autores que ya han conocido (por recomendaciones o por anteriores lecturas de otros libros del mismo autor) o un título en concreto, por lo que si están bien visibles en la portada y en el canto, se facilitará el proceso de búsqueda y con ello la adquisición.
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